Según Nintendo Life, Eiji Aonuma reconoció que el Water Temple de Ocarina of Time tiene problemas y que quiso corregirlos en el remake para Switch 2: "Tenía tarea pendiente: quería hacer algo con el Water Temple que creé hace 28 años", afirmó (traducción). También confirmó que pidió al equipo "hacer algunos ajustes en esta versión".
El director HokWai Ng explicó qué cambios concretos se aplicaron en el remake: "hemos hecho que alternar objetos sea mucho más fácil" —ahora está asignado al D-pad, tomando la simplicidad de la versión de 3DS— y además modificaron ciertas paredes por estructuras tipo celosía para "hacer posible ver las habitaciones más allá y obtener una mejor percepción del espacio" (traducción), según Nintendo Life.
Nintendo Life también recoge las intenciones originales de Aonuma al diseñar el templo: quería que la experiencia de estar bajo el agua fuera divertida y distinta, basándose en su interés por el apnea y en cómo cambian los sonidos y la sensación del espacio; afirmó que buscaba que los jugadores experimentaran esas sensaciones (traducción). La pieza recuerda además que la versión de 3DS ya introdujo cambios como asignar el toggle de las Iron Boots a la pantalla táctil y añadir líneas direccionales hacia los interruptores del nivel de agua. Nintendo Life señala que será interesante ver cómo encaja la versión de Switch 2 cuando llegue esta semana.





